
Recientemente revisé un artículo en el que se analiza psicométricamente una escala para evaluar el uso del celular como conducta adictiva. La perspectiva conceptual del artículo sostiene que el uso del celular puede dar lugar a sintomatología similar al síndrome de abstinencia que se presenta ante la adicción a sustancias, problemáticas que van desde el uso hasta el abuso de sustancias y con la posibilidad de que se presente comorbilidad con otros trastornos. También dentro de las conductas adictivas están los trastornos de alimentación. Desde el punto de vista clínico todos estas problemáticas entran dentro de la dificultad para controlar los impulsos, de modo que el uso del celular es concebido como susceptible de ser catalogado dentro de estas problemáticas.
Hay dos perspectivas conceptuales respecto a si el uso del celular y de forma más extensa la conexión a internet, puede ser concebidos dentro de el ámbito de las adicciones o de las conductas compulsivas. Por un lado está la línea señalada en el artículo de De Sola, Talledo, Rubio y Rodríguez (2017) según la cuál resulta clínicamente significativa la ansiedad experimentada por quienes no pueden mantenerse conectados a internet vía el celular, contexto general alrededor de las situaciones de la escala que estos autores presentan en este artículo.
Por otro lado, tenemos otra perspectiva según la cual la conexión a internet está tan intrincada a nuestro funcionamiento cotidiano que ya en cierto sentido es equiparable con el uso de otros servicios, como la electricidad. Solo que aún resulta novedoso en el modo como nos afecta tanto en lo individual como en la manera de relacionarnos. Siendo así, podríamos preguntarnos si tenemos adicción a la electricidad, si el uso que hacemos de ella es compulsivo al modo como algunas personas experimentan con sustancias o en el modo como se relacionan con los alimentos.
El impacto social de la interconexión a través de la red matiza las interpretaciones que desde una cierta pespectiva clínica concibe como morbido lo que aún no es comprendido. La inmersión en la red es una extensión de nuestro mundo, nuestra realidad se amplia en lugar de reducirse.
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