Atril Digital

Ensayos y revisión de temas psicométricos y metodológicos en psicología


De cómo una persona o empresa se compromete.

Hace unos días junto a una colega conversábamos con unos padres que esperaban por sus hijos mientras estos presentaban un examen de ingreso a la universidad. Mi colega preparó una presentación con imágenes y frases que reflejaban el momento en el cual se encontraban tanto sus hijos como ellos mismos como padres. Ingresar a la universidad representa un gran reto personal y familiar, más aún en un contexto en el que la dedicación a los estudios puede no ser tan valorada, pero sin duda estas familias veían los estudios universitarios como fundamentales para sus hijos.

Uno de estos padres al final de la charla, se me acercó para comentarme lo maravillado que estaba con la charla, particularmente con una de las imágenes en la que se reflejaba la confluencia entre lo que se hace bien, lo que se ama hacer y lo que puede monetizarse. Este papá veía la analogía entre esta imagen y lo que un autor, cuyo nombre no recuerdo, comentaba respecto a las empresas que son exitosas porque centran su actividad productiva en aquello que les apasiona, en lo que saben hacer bien y que puede venderse.

Esta confluencia es la que explica el por qué las personas se comprometen de forma apasionada con sus elecciones vocacionales y cómo las empresas son exitosas dentro de su ámbito de acción. Un compromiso que nace desde lo que gusta hacer, desde la preparación hacia la excelencia y desde formas creativas de generar recursos que permitan la sustentabilidad de los esfuerzos individuales y empresariales.

No es suficiente para el compromiso el que tan solo se den dos de estos elementos. Piense tan solo en dedicarse a una actividad que se puede hacer de forma excelente, generando recursos pero sin que sea algo que le guste. Tampoco resulta suficiente el que la excelencia en el hacer se acompañe de gusto por lo que se hace, si esto deja de lado la generación de recursos que permitan que sea una actividad sostenible. Y tampoco basta con que se generen recursos haciendo aquello que gusta hacer, sin la preparación necesaria para que esta actividad sea de excelencia. Las combinaciones de cualesquiera de dos dimensiones no garantizan el compromiso necesario para que las elecciones vocacionales y actividades empresariales sean sostenibles en el tiempo. Se requiere la confluencia de estos tres aspectos para hacer de una profesión o de una actividad empresarial una forma de vida.



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Sobre mí

Consultor en evaluación psicológica, psicoterapeuta y profesor universitario en las áreas de: metodología, análisis de datos, psicometría y evaluación psicológica.

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