Atril Digital

Ensayos y revisión de temas psicométricos y metodológicos en psicología


Unas notas sobre la intolerancia y extremismos

En estos días revisaba el libro de Hayek, Camino de Servidumbre y me encontré con esta cita: «Del virtuoso defensor de un solo ideal al fanático, con frecuencia no hay más que un paso”. Para mí resulta tan fácil que un ideal sea visto como única verdad, porque a diario lo vivo en esta Venezuela de la última generación. Esto sucede sobre todo cuando este ideal no es confrontado con visiones diferentes acerca de cómo aterrizarlo.

Concuerdo con la cita de Hayek al respecto, un solo ideal lleva fácilmente al fanatismo y de allí a posiciones extremas respecto a cómo interpretar la realidad política, económica y social. Creo que es de hecho el camino para la paranoia social, si se puede hablar de algo así. Hugo Pérez Hernáiz trabaja esa progresiva suspicacia que lleve a todo un gobierno a señalar como amenazante cualquier posición que pueda sonarles como oposición o incluso crítica interna; y utilizada como excusa de los propios errores, con lo cual no es posible moverse en direcciones correctivas de políticas que en lugar de soluciones acarrean más problemas.

Cuando se está ante un solo ideal, sin contraponerlo con otros, es fácil asumirlo como única verdad frente a cualquier otra idea. Es una especie de encierre en una maraña de pensamientos que a lo interno resultan coherentes, pero que al confrontarlo con cualquier otro resultan de plano inconsistentes y difíciles de sostener con argumentos, a menos que se acallen voces contrarias.

De allí que la escucha sincera pueda ser un antídoto ante los fanatismos, escucha abierta para dejarse influenciar por múltiples ideas, que aunque contradictorias, puedan llevar a síntesis creativas y de allí a nuevas ideas. Para que esto sea posible se requiere que se esté presente frente a la diversidad, y con ello complejidad, de personas, ambientes, modos semejantes y contrarios a lo que se piensa.

Es conocida como táctica del torturador, el progresivo aislamiento del torturado, con lo cual consigue infringir una mayor vulnerabilidad en él, en comparación a lo que puede conseguir con solo ataques físicos. Para quebrantar la voluntad del torturado, una mezcla balanceada de miel y hiel hacen más que mil golpes.

Esta técnica del aislamiento, también es empleada por grupos fanáticos de diversa índole, como políticos y religiosos. Cuando se restringe la presencia de otras ideas se está en camino del llamado «lavado de cerebro», una vía para que las personas asuman como única verdad aquella que el grupo de poder considera cierta.

Orwell en su novela 1984, nos muestra cómo es posible presentar lo contradictorio como consistente, quien es enemigo ahora, mañana puede ser el amigo de toda la vida. Esa manera de tratar al otro en un encierro de ideas que no deja espacio para la diversidad y riqueza de modos diferentes de pensar, sentir y actuar. Ese es el camino a la paranoia social que no solo empobrece a un país, sino también la capacidad de discernir de las personas encerradas en cárceles del pensamiento.



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Sobre mí

Consultor en evaluación psicológica, psicoterapeuta y profesor universitario en las áreas de: metodología, análisis de datos, psicometría y evaluación psicológica.

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