Atril Digital

Ensayos y revisión de temas psicométricos y metodológicos en psicología


Honestidad y riesgos

¿Cuál es el impulso que está detrás de los actos deshonestos? ¿Hay acaso alguna exclusividad en dichos actos en relación con determinadas personas? ¿Son actos que se presentan de manera transversal al conjunto de las personas de una sociedad?

Lo crítico de los actos deshonestos va de la mano de las circunstancias e implicaciones. La honestidad al extremo es clave para la reducción de riesgos de daño a personas. Es fundamental conocer hasta el mínimo detalle todo aquello que pueda representar una amenaza para la seguridad de las personas con relación a: por ejemplo, los daños estructurales de edificaciones que pudieran ceder, los problemas en el funcionamiento de maquinarias (autos, aviones, ascensores, etc.) que pudieran acarrear algún accidente, la contaminación de alimentos y del agua potable, la presencia de enfermedades infecciosas y la identificación de los agentes de transmisión.

Es claro que para la disminución de riesgos a las personas, resulta fundamental el que se tomen medidas preventivas que reduzcan la posibilidad de accidentes o enfermedades. Existen diferentes grados de responsabilidad respecto a quién debe señalar de manera honesta y oportuna la necesidad de tomar acciones para reducir riesgos a personas. Hay una cadena de responsabilidades entrelazadas, en la que el fallo en un eslabón conlleva a la transmisión del riesgo a lo largo de toda la cadena de responsabilidades.

Cuando ya está presente lo que antes era una potencial amenaza, no hay espacio para acciones preventivas en los focos, sino que es necesario la toma de acciones correctivas dirigidas a contener o eliminar los peligros. La falta de identificación de los focos activos lleva a que no se tomen de manera oportuna acciones y por tanto, a que aumente el impacto ante fallas y se extienda el peligro más allá del entorno inicial.

Si los actores claves en tomar acciones correctivas en el caso de enfermedades infecciosas califican de manera dispendiosa como «campaña fascista» la posible presencia de focos infecciosos (Gobernador de Aragua desmiente campaña fascista contra el HCM) sin conducir una investigación que permita esclarecer la veracidad de las alertas, se pierde tiempo valioso en la toma de acciones correctivas de resultar cierta la amenaza. Maquillar estadísticas es una forma característica de actores que diluyen su responsabilidad y reorientan la atención a los denunciantes (Solicitud de investigación penal al Dr. Sarmiento).

En Venezuela, hay una alarma no oficial relacionada con el dengue y la chikungunya, ante la cual los señalamientos oficiales desmienten cualquier denuncia orientada en esa dirección, antes de tomar acciones preventivas. Tachar como «guerra bacteriológica» con la petición de supuestos asesores cubanos y de otros países (Llegan a Venezuela asesores en guerra bacteriológica), es más de lo mismo en esta Venezuela revolucionaria empecinada en aprovechar cada espacio para perseguir la disidencia en cualquiera de sus formas. En los actores oficiales del gobierno revolucionario existe una animadversión a cualquier idea crítica, quienes lo han hecho desde sus filas son etiquetados de manera despectiva (Denuncias de Giordani no llegarán a la Asamblea Nacional).

Las empresas no están alejadas de estas faltas de honestidad en la identificación oportuna de señales de alarma financiera. Es clave para la buena vida organizacional, el poder identificar aquellas amenazas al negocio y a posibles fallos estructurales o de funcionamiento que puedan llevar al foso los ímpetus que le dan fuerza a la empresa.

Voltear la mirada a las señales de alarma, o minimizar su impacto dentro de la organización, genera crisis que de no resolverse de manera adecuada podría atentar contra la vida de la propia organización. El fallo en la identificación de estas señales puede ser interesado con miras a la obtención de beneficio personal. Citemos por ejemplo la debacle financiera asociada a los manejos fraudulentos de Bernard Madoff (Bernard Madoff dirigió en Wall Street un engaño de «proporciones épicas»).

Para la buena salud organizacional se requiere del diseño de mecanismos de alerta temprana ante situaciones riesgosas, sin perder de vista que resulta imposible la predicción exacta de todos y cada uno de los riesgos para una organización. Los ejecutivos y demás actores claves dentro de la empresa tienen que orientar sus esfuerzos en esta dirección y activar recursos para el crecimiento organizacional ante las crisis.



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Sobre mí

Consultor en evaluación psicológica, psicoterapeuta y profesor universitario en las áreas de: metodología, análisis de datos, psicometría y evaluación psicológica.

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